Entrevista con Josep Zigor

Josep Zigor es licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia. Posee varios masters y cursos de postgrado: recursos humanos, marketing, formación de formadores y comunicación. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera como directivo en la función pública. Durante varios años compartió trabajo y docencia universitaria. Está casado y tiene dos hijas. Retirado hace unos años, inicia el camino de la escritura dando a conocer sus escritos antiguos y nuevos. La lectura busca un ritmo ágil que ralentiza en las reflexiones a veces realistas y severas, otras poéticas o divertidas. Sus novelas buscan sorprender por su originalidad y documentación. Comprometido con la vida le gusta ahondar en la relación de la humanidad con la naturaleza y los seres vivos (animales y plantas) y su entorno. Se preocupa por los valores y las emociones de los personajes, el misterio, lo oculto y la ciencia para, desde ellas, plantear dilemas acerca de lo sublime. Para él la existencia y la naturaleza son sagradas, dignas de veneración y respeto.

¿Cuando descubriste que uno de tus dones era la escritura?

Para mí el trabajo de escribir “novelar” no es un don, es un acto reflexivo (de los más difíciles que conozco). Requiere técnica, precisión, esfuerzo, concisión, manejo de las situaciones y el tempo; perseverancia, creatividad y una mirada al mundo especial (en mi caso con los ojos de un niño, tal vez de un pintor). No podría fechar con exactitud cuando comencé a escribir, pero hace muchos años. En un momento particular de mi vida, en la que todos los sentimientos comenzaban a enredarse, decidí invertir mi tiempo libre en escribir pequeños cuentos o poemas (un soneto por tarde —pretendía hacer un cuento en verso que tan solo duró unos cien poemas—). Tal vez hace 25 o más años, efectivamente, demostré a lo que puede llevar el exceso de ego (a la locura o a reírse de sí mismo). Desde entonces el humor nunca me ha abandonado, cuando descubrí que Shakespeare también lo intentó y concluyó su obra Sonets de 154 sonetos. Esa es la diferencia entre un don, un talento, y un aprendiz de “escribiente”.

¿Qué es la “Rebelión silenciosa”? 

La rebelión silenciosa (los cinco saberes del rinoceronte) es una novela de ficción que podríamos identificar como “realismo mágico”. Es un verdadero cóctel de emociones: tierna, dulce, cruel, triste, complaciente y divertida. Una margarita que el lector debe deshojar. Está basada en hechos reales, siguiendo el cauce del río, de la vida; con los pensamientos de un rinoceronte, Rómulo, que en la actualidad reside en una reserva para animales en Sevilla. Como hablan los animales es una fábula, como los personajes y sus historias están documentadas, es realista y, por último, como en todo “camino iniciático”, sus aprendizajes se presentan ante hitos que la vida con su magia nos regala; por ello, Ilohon Pi, Gaia, la Naturaleza, nos reta para que los aprendamos. No importa si no lo conseguimos cuando se presentan, mañana tendremos una nueva oportunidad. Es el deseo de la vida. Según un antiguo profesor de la Facultad de Psicología es una novela “sináptica”; otros amigos me dijeron que lo que pretende la novela es ahondar en “la naturaleza sagrada de la vida”; un tercero que es una reflexión que invita a situarnos, reubicarnos, en el mundo a los “san” de mi novela, los seres humanos.

 ¿Dónde nacen las historias de tus libros?

Leo mucho, sin ton ni son. A veces descubro noticias, relatos, en otras ocasiones sucesos y como una urraca, los guardo como joyas preciosas. A veces son cuentas de vidrio, pero las dejo en una caja y sigo investigando. Cuando decido que debo escribir sobre ello, porque la historia brota como un interrogante, como una semilla, dejo de hacer lo que estuviera ideando y en poco tiempo entresaco la historia. Eso sucedió con mi rinoceronte. Hace 7 u 8 años acudí al Bioparc de Valencia con mis sobrinos. Allí residía entonces Rómulo. El pequeño de mis sobrinos me preguntó. ¿Por qué ese rinoceronte da vueltas? Ahí comenzó a germinar la historia, pero dentro de otra. En febrero de 2019 detuve la que estaba escribiendo para entresacar los capítulos que hacían referencia a los animales. Dos meses más tarde reconstruí una nueva historia añadiendo los capítulos que la nueva novela precisaba para terminar la “Rebelión silenciosa (los cinco saberes del rinoceronte)” sin título, todavía.

¿Qué visión tienes acerca del arte como conexión espiritual? 

Para mí escribir es un ejercicio de soledad, de ensimismamiento, para después reconectar con el mundo. Te detienes, investigas, reflexionas, lo substancias y devuelves tu cosmovisión al mundo. Tu pensamiento pretende que brote de nuevo al medio ambiente, pero más limpio, más noble, más puro. Como agua filtrada de lluvia. El riesgo de toda escritura es la desnudez interior, de compartir ideas y conceptos con otros seres, que por sus creencias pueden negar y renegar tus proposiciones. Para mí los pensamientos son postulados, no certezas. El culmen de la existencia es la vida y, de la ética, la bondad. Sobre el espíritu prefiero como Zoroastro: “Buenos pensamientos, buenas palabras y mejores acciones”.

¿Crees que la tecnología puede acabar siendo una amenaza para la evolución espiritual del ser humano?

Cuando era pequeño, Almudena Grandes ha titulado así una novela, le dábamos besos al pan. El beso le quitaba las impurezas (eso es un pensamiento mágico e incierto). Cuando las cosas se mueven y desplazan, en cierto modo se ensucian o corrompen, como las suelas de una zapatilla. Yo no responsabilizo a nada ni a nadie de mi desconcierto, tristeza o inseguridad. Busco desde siempre tener mi propio criterio. Huyo de las agrupaciones o asambleas. Me preocupan mucho más los medios de opinión (comunicación se dicen llamar) porque tienden a entrar en los hogares a decirte lo que debes hacer. Apretando el botón de un aparato receptor, toma el mando de tus creencias, con su sonsonete maneja tus emociones (miedo, burla tristeza, indiferencia e ira). Hemos creado una sociedad de consumo basada en el axioma de crecimiento desmedido bajo el axioma: “dominancia-sumisión”. Poder y gloria enfrentados a los admiradores de esa fama y notoriedad. Dos tontos muy tontos: admirador y admirado. O se iguala la humanidad y buscamos un equilibrio entre nosotros y toda la naturaleza o duraremos —disculpe la humorada bastante soez— “dos telediarios”.

¿Qué elementos principales crees que se deben dar en nuestra sociedad para el resurgir del verdadero ser humano y de sus potenciales?

Aceptar nuestra naturaleza terrenal (dijo Edgar Morin), renunciar a dominar e imponer y comprender que todo cambio es lento y requiere un proceso de conciencia individual. No podemos cambiar la realidad como la queremos y cuando la necesitamos. Todo es proceso, una evolución, una ontología personal e interior que sin armonía nunca alcanzará la sincronía (unidad).

¿Qué es “La princesa sin castillo”?
“La princesa sin castillo” — que escribí hace unos años— es un cuento sobre la humanidad enfrentada a la Naturaleza. Una princesa egoísta y malhumorada, malcriada, que desea que “todo el mundo le sirva a su antojo”. Una fábula donde hablan los meteoros, los animales y los seres vivos para darle una buena lección a “la princesa” —la mejor de las lecciones.

¿Que simboliza para ti el rinoceronte?

Querido amigo, el rinoceronte eres tú y soy yo, también el lector. Seres encerrados durante años en nuestras jaulas de obligaciones, transporte, trabajo, rutinas, hábitos. Desarrollando en continua obstinación nuestras estereotipias de cada día. Dando vueltas a nuestros hábitos y rutinas. El rinoceronte significa la rebelión, la dignidad, la libertad interior que libera en nuestra mente toda atadura a una sociedad absurda, consumista, egoísta e inhumana.

¿Crees que occidente busca la solución a sus males en las filosofías orientales a riesgo de banalizarlas?

Hemos perdido todos los conocimientos ancestrales interesantes y cuando los recuperamos, en parte, en lugar de sacralizarlos los convertimos en negocio. Es el sistema como diría la matriarca de los elefantes Uhuru — de mi novela—. Los “san” de todos los aprendizajes importantes realizaron una pregunta: “¿Para qué sirve?” No importan el resto de las preguntas esenciales y lo “benéfico se convirtió en beneficio”.

¿Qué proyectos tienes a corto y a largo plazo?

Dos me ocupan, tal vez tres. En manos tengo el “roto del descosido” la novela que abandoné para escribir “La rebelión silenciosa (los cinco saberes del rinoceronte)” “El zoo del paraíso”. Una rocambolesca, histriónica y divertida novela costumbrista de zoos, seres imposibles y abominables, que pretende responder a muchas preguntas: Verdad o mentira, creencias, principios y convicciones, bondad y maldad; ciencia y superstición. ¿Qué es el ser humano? ¿Qué nos convierte en persona? En el tintero varias más, si la vida me da treguas o prórrogas. “La brújula abisinia”. Una búsqueda de las preguntas fundamentales de la filosofía. “El dilema de las aves” (iniciada y abandonada). Una fábula acerca de la vida y la depresión (contada por pájaros con humor delirante). “Las joyas del mar muerto” (viaje en busca de la importancia de la vida con Sancho, Nasrudin y el loco del tarot) “Esperando al rey” Una conversación entre Arnau de Vilanova y Ramón Llull… No me faltan ideas, me falta talento y virtud.

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