Entrevista con Juli Peradejordi

Juli Peradejordi es autor de diversas obras relacionadas con la cábala, el hermetismo, el simbolismo y el esoterismo, entre las que se encuentran: El cuerpo humano, Símbolos fundamentales del Camino de Santiago, La Cábala, El tarot esotérico y Los templarios y El tarot, así como varios libros de cuentos: Cuentos para buscar a Dios, Las cinco claves y Las babuchas de Abu Kassim. Desde 1981 dirige Ediciones Obelisco, editorial especializada en espiritualidad, autoayuda, terapias alternativas y esoterismo.

¿Cómo afronta el mundo editorial la era del Ebook?

Cuando apareció el Ebook los editores creyeron que era el “coco”. El primer Kindle se agotó en cuestión de horas y la gente se lanzó compulsivamente a la compra de libros electrónicos. Se llegó a decir que el libro en papel estaba acabado. En el último año las ventas de libros electrónicos han caído casi un 4% y en cambio las de libros en papel han subido discretamente. El Ebook es un formato más, con sus ventajas y sus inconvenientes. Dudo que estemos en la era del Ebook, hay otros soportes, otros sistemas, y sin duda aparecerán más.

¿Crees que estamos en las puertas de un nuevo paradigma a nivel de consciencia?

A nivel individual, siempre ha sido así. La supraconsciencia asoma a la espera de que nos zambullamos en ella, pero al parecer sólo lo hacen uno o dos por siglo… A nivel colectivo cada vez hay más gente que está despertando o que está buscando despertar y muchos de los esquemas en los que estábamos encerrados están canbiando.

¿Cómo definirías el concepto de la sabiduría que oculta el Zohar?

No lo definiría. En el verbo definir está la palabra finir, que en francés significa acabar. Muy a menudo las definiciones acaban con lo definido. Pero si de algún modo, tengo que acotarlo hablaría de Jojmah Nistarat (חוכמה נסתרת), sabiduría oculta. El valor numérico o guematria de esta expresión, 1189, coincide con el del Torah Makor haBerajah, la Torah es fuente de bendición. La sabiduría del Zohar es la sabiduría de la Torah.

¿Qué has descubierto a nivel personal trabajando en la investigación y divulgación del Evangelio de María Magdalena y otros textos gnósticos?

Que para los gnósticos, para los maestros de la gnosis, la frontera entre lo masculino y lo femenino, lo exterior y lo interior no existía. Como enseña el evangelio según Tomás, aquel que conoce no saboreará la muerte. La gnosis, conocimiento, es trascendencia.

¿Como estudioso de la Cábala, crees que hay sectores que utilizan ese conocimiento con fines negativos para la humanidad?

Si hablamos de cábala auténtica, rotundamente no. Si te refieres a esa cábala contaminada de magia y hechicería que pulula en las redes probablemente sí.

¿Cual es tu teoría actual sobre la procedencia y finalidad del tarot?

Hay muchos tarots. En el caso de los europeos, el origen es italiano y en la época se trataba de un juego. Este juego fue tomando elementos iconográficos cristianos e incluso judíos para llegar a lo que conocemos como Tarot de Marsella. Su finalidad depende mucho de quién lo utilice. Será un oráculo adivinatorio para el cartomante, un libro de sabiduría oculta para el cabalista, un bello objeto de colección para el coleccionista, etc.

¿Qué elementos principales crees que se deben dar en nuestra sociedad para el resurgir del verdadero ser humano y de sus potenciales?

Hemos de recuperar la autenticidad, la simplicidad. Tenemos que vomitar información para dejarle espacio a la sabiduría. Y sobre todo hemos de ejercitarnos en escuchar al otro, a nosotros mismos, al planeta, a las señales, al universo. La raíz etimológica de escuchar es la misma que la de auscultar, que es lo que hace el médico cuando escucha los latidos de nuestro corazón. Deberíamos ser capaces de auscultar nuestra propia alma.

¿Qué visión tienes acerca del arte como conexión espiritual? Se ha banalizado la creación para dejar paso al entretenimiento?

Siempre he pensado que el origen del arte es mágico. Miremos simplemente las pinturas rupestres o contemplemos la obra de artistas como Paul Klee, Joan Ponç o William Blake. Pero la consciencia mágica se ha perdido y, desde luego, el mercado del arte, probablemente tan podrido como el mundo del tráfico de armas o el de las drogas, no ayuda. Actualmente cualquier cosa es considerada arte, sobre todo si se puede comercializar. El rey está desnudo, pero ¿quién se atreve a decirlo en voz alta?

¿Una de tus facetas literarias es la de creación de cuentos. Donde nacen esas historias? Como afrontas esos proyectos?

Siempre me gustaron los cuentos. Son como píldoras que entretienen e ilustran. En mi caso muchos de mis cuentos nacen de una frase o una idea que voy revistiendo para que tome forma. Hace años que no escribo ninguno, pero casi cada noche me invento uno y se lo explico a mi hija Sarah.

¿En que proyectos te encuentras trabajando actualmente?

Siempre estoy con varias cosas a la vez, relacionadas con cuestiones que me interesan particularmente: etimología, emblemas, guematria. Tengo varios proyectos en marcha, pero no sé si lograré acabarlos. Por otra parte, dudo que nunca nadie se atreva a publicarlos.

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