Entrevista con Nello Chiuminatto

Nello Chiuminatto es instructor y terapeuta con mas de 30 años de experiencia. Ha sido iniciado y diplomado en técnicas energéticas, espirituales, estructurales, emocionales, y mentales que utiliza para dar soluciones holísticas a procesos que limitan a los seres humanos la salud, la armonía y la libertad de la vida. Con su trabajo ayuda a personas de cualquier edad en todo tipo de disfunciones y situaciones y los acompaña en sus procesos de aprendizaje en cada uno de los niveles que se manifiesten para devolver el equilibrio de la vida. Paralelamente es músico con más de 50 años de experiencia. Ha dedicado gran parte de ese tiempo a la investigación del sonido como herramienta terapéutica de crecimiento y creado su propio sistema de sanación a través del sonido y sus frecuencias para equilibrar los cinco niveles de consciencia del ser humano: Materia, Energía, Psique, Mente y Espiritualidad.

Ha estudiado luthería con diferentes maestros y ha creado 3 nuevos instrumentos con nuevos sonidos: Anello un cordófono pentatónico de 5 ordenes, Vayu una flauta con muchas posibilidades interpretativas y el Pentadrum un metalófono de percusión, todos ellos creados con profundos conocimientos kabalísticos, afinados con frecuencias que ayudan a la armonía de los planos de consciencia del ser humano. Imparte cursos de crecimiento personal, sonido y técnicas energéticas. Ha colaborado en programas de salud de prensa, radio y televisión en Barcelona, Madrid, Elche, Alicante, Canarias, Vigo y otras ciudades de España. Ha estudiado y trabajado con médicos alopáticos, homeópatas, terapeutas y chamanes en Europa y Latinoamérica. Es director del centro de terapia “El Petit Cel” y creador del “Sacred Sound Institut” para el estudio y desarrollo del sonido como herramienta terapéutica, de crecimiento personal y de consciencia. Es Miembro de honor de la asociación Dansaires & Art. Para la difusión de las artes escénicas en Elche, España. Miembro de la Cámara Internacional de Conferenciantes. Lima, Perú. Miembro del Centro de Estudios Australianos y Transnacionales de la Universidad de Barcelona, España.



¿Qué te hizo interesarte por la música? ¿A qué edad?

Cuando tenía unos 3 años mi padre se fue a trabajar a Estados Unidos y mi madre no podía trabajar y hacerse cargo de dos hijos sola así que mi hermano y yo nos fuimos a vivir a casa de mi abuela materna a una pequeña ciudad del valle central de Chile donde ella tenía una granja. Mi vida fluía entre los animales, que eran mis amigos y compañeros de aventuras y todo un arsenal de curiosos objetos que me inspiraban los juegos mas insólitos. Mi mayor entretenimiento eran los utensilios de labranza, comederos de animales y ropa de trabajo con los que creaba mis propios mundos.

Uno de mis juegos predilectos era el de organizar una gran orquesta con los comederos de los animales que para mi edad y tamaño eran artefactos enormes. Los arrastraba y los distribuía en semicírculo debajo de una pequeña nave que para mi era la mejor sala de conciertos. Una vez en su posición yo me subía a un cajón de manzanas y comenzaba a dirigir la orquesta. De pronto, de la nada, el silencio se transformaba en una sinfonía de sonidos increíbles y maravillosos que lo llenaba todo. El sonido que escuchaba era tan hermoso y real que no me cuestionaba ni su procedencia ni su veracidad. Solo era, y para mí tenía más que suficiente con disfrutarlo. Tampoco me preguntaba de donde venía ni quien o que lo generaba. Era algo tan mágico y natural que lo vivía intensamente el tiempo que duraba. Venia de la nada y desaparecía en la nada.

Lo efímero estaba absolutamente presente en esta manifestación que cambiaba mi percepción del tiempo y del espacio. No solo escuchaba el sonido sino que también veía colores que en oleadas iban y venían llenando el aire de vida como una hermosa aurora boreal. Para mí era un secreto diario y me sentía más que satisfecho con este descubrimiento. Mucho más tarde me di cuenta conscientemente que ese maravilloso espectáculo era creado por los ángeles quienes se manifestaban delante de mí generando esos sonidos y colores. Ese fenómeno formaba parte indisoluble de mi realidad. Un hermoso coro angelical cantaba y se manifestaba delante de mí y yo era testigo y cómplice de su mágica materialización. Este juego fue el eje central de mi vida en la casa de mi abuela y se hizo cotidiano durante mi estadía en ese pequeño paraíso.

Todavía percibo estas manifestaciones de sonidos sagrados en ocasiones especiales. Entre el ulular del viento, cuando las olas rompen entre las rocas, tocando mis instrumentos, escuchando una melodía o meditando en el mas absoluto silencio vuelven a aparecer esos cánticos celestiales que acunan mis oídos y mi alma. El más íntimo, mágico y profundo nivel de consciencia del sonido se manifestó a mis sentidos llenando mi vida de preguntas incontestables. Así comenzó mi llamada al estudio del sonido, como un juego, desde una vivencia intima, solitaria, un temprano despertar al encuentro de lo más profundo de mi espiritualidad.

¿Qué papel crees que puede jugar el sonido en cualquier proceso de sanación?

El sonido es una herramienta muy rica y compleja, tiene muchas facetas. Desde lo más sencillo que es su capacidad para reconocer y liberar emociones, hasta la posibilidad de utilizar frecuencias concretas para activar diferentes planos de consciencia del ser humano. Creo que el sonido forma parte indisoluble del proceso de la creación, por lo tanto interviene en todos los planos de manifestación de la consciencia e incluso despierta memoria celular guardada en nuestro subconsciente. Por supuesto que como toda herramienta tiene sus limitaciones.

Me entristece escuchar actualmente tantas personas con muy poca experiencia que dicen que el sonido lo sana todo, que es la mejor herramienta. Lo explican y lo venden casi como un milagro. Esto desprestigia y destruye la difícil trama del verdadero sentido del sonido como herramienta terapéutica. Desde luego tiene un papel importante pero hay que estudiar mucho y entender profundamente lo que se puede y no se puede conseguir con el sonido. Llevo 55 años tocando instrumentos y unos 35 dedicado al estudio del sonido y sus capacidades terapéuticas y soy muy crítico con mis progresos y descubrimientos y creo que ese es el único camino posible para entender en profundidad esta maravillosa manifestación.

¿Hace unos años colaboraste en el proyecto de danza “Esencial” con Sonia González, que aprendiste de esa colaboración?


Creé ese espectáculo con Sonia. Todo partió conociéndonos a través de una amiga común. Le propuse a Sonia trabajar juntos creando un espectáculo. Al principio coreografió algunos temas míos que presentamos en el Agora del Parque de Elche y poco a poco se fue creando este proceso hasta perfilar un espectáculo que se pre estrenó en la sala L’Escorxador y se estrenó en el Gran Teatro de Elche con un lleno total. Fue una experiencia muy enriquecedora. Sonia es una gran bailarina y coreógrafa con mucha experiencia.

Fuimos definiendo el espectáculo creando juntos una trama, una historia. Ella me pidió que le enseñara todos los posibles instrumentos que podía tocar y a partir del sonido de estos maravillosos artefactos y sus profundas raíces fuimos eligiendo, descubriendo, creando y moldeando ESENCIAL. Creé temas nuevos especialmente para el espectáculo y nuevas fórmulas de expresión con mis instrumentos. Se produjo una sinergia muy potente que me llevó a jugar con desplazamientos y cambios de posición en escena mientras Sonia bailaba. En una parte del espectáculo creamos una especie de ritual chamánico, como una iniciación en la que intervenía con una cacharaina (Mandíbula de vaca) que provocaba un giro inesperado en el desarrollo de la propuesta. Fue un arduo y largo trabajo que dio un hermoso y satisfactorio resultado. Tuvimos muy buena crítica.

¿Crees que el arte es una conexión con nuestra parte divina?

Absolutamente. Es una manifestación que proviene de nuestra parte divina. Creamos desde nuestra parte divina consciente o inconscientemente. Podríamos formularlo al revés, nuestra parte divina es la que nos permite o posibilita crear. Podríamos decir que crear nos acerca al creador. Es una especie de comunión, de diálogo con el creador. En esencia, a través del proceso creativo entendemos lo divino. Estamos hechos a imagen y semejanza de nuestro creador, por lo tanto nuestra capacidad de crear, independientemente de la disciplina que utilicemos, esta indisolublemente asociado a la esencia y raíz de nuestra propia concepción y condición como partes de la unidad. Somos co/creadores. Es una forma de manifestar ese vínculo y pertenencia a lo insustancial, lo espiritual.
Supongo que no todos los artistas lo ven así. Tal ves ni se lo planteen, pero esa es mi visión. Somos almas que tenemos un cuerpo para vivir unas experiencias y aprendizajes, con un propósito concreto en este plano dimensional.
Creo que una buena definición de arte es hacer algo bien, por lo tanto uno puede hacer de su propia vida un arte. Al fin y al cabo cuando hacemos algo bien, con maestría es considerado sublime, divino. Hasta coloquialmente se utiliza como elogio de la expertiz decir “Eres un artista”. Pero ese ejercicio solo se puede desarrollar desde el alma con el corazón. Todo lo demás se manifiesta solo en el plano del ego.

 ¿También impartes talleres de Kabalah. Que te ha aportado ese conocimiento en tu vida?

Enseño muchas disciplinas terapéuticas y musicales y la Kabalah es uno de mis grandes pilares. Tanto como herramienta de crecimiento espiritual, como forma de vida. Hasta la he utilizado para crear mis propios instrumentos. Todos ellos han sido meditados, proyectados, diseñados, mesurados, afinados con profundos conceptos kabalísticos que implican la numerología, la guematría y otras muchas disciplinas kabalísticas. Gran parte de mi evolución y trabajo personal se la debo a estos conocimientos. De esa misma manera los ofrezco a mis alumnos para acercarlos a su propia esencia desde esta maravillosa y ancestral sabiduría. La kabalah nos conecta con nuestra esencia y nos permite descubrir quienes somos realmente. También nos enseña a descubrir nuestros talentos, aprendizajes y debilidades para lograr navegar seguros a través de nuestro plan del alma. Este es un trabajo que ofrezco también a nivel terapéutico con mucho éxito.

¿Qué elementos principales crees que se deben dar en nuestra sociedad para el resurgir del verdadero ser humano y de sus potenciales?

Creo que deberíamos partir al revés. Deberíamos eliminar muchos conceptos que son el leimotiv actual de nuestra sociedad y que dificultan encontrarnos con nuestro verdadero cometido. Nuestro plan de alma.
Empezando por erradicar las políticas de libre mercado que discriminan y etiquetan al ser humano por lo que tienen o consiguen y no por sus dones y calidad humana, generando un consumismo brutal que a su vez produce una segregación y cada vez un vacío interior más grande. Nadie es más feliz por conseguir solo cosas materiales, ni si quiera consiguiendo el “éxito”. Todo es efímero y forma parte de una fantasía insustancial.
La felicidad es fruto de la satisfacción y no del poder y el dinero. Claro que es un buen facilitador pero no el fin último.
Los dones para evolucionar como una sociedad mejor son desde mi punto de vista el amor, la consciencia, la claridad, la honradez, la humildad, la compasión (En el sentido budista del termino), la verdad desde luego, compartir, entender que estamos de paso y que nos debemos los unos a los otros, que no somos propietarios de este planeta, estamos de prestado, somos visitantes, no dueños de nada, creo que así despertaríamos de esta matrix en la que estamos enredados sin entender nada.

¿El trabajar con instrumentos musicales étnicos facilita la conexión con la esencia de esas culturas a la hora de expresar tu mensaje?

En mi música utilizo los instrumentos como representantes, embajadores, como entes vivos de cada cultura, de cada pueblo. No pretendo hacer música étnica ni mucho menos músicas de los países de donde provienen los instrumentos. Utilizo cada instrumento de forma muy personal. Por supuesto estudio su técnica la mayoría de las veces en su lugar de origen pero también utilizo otras técnicas y formas de interpretación que no son inherentes al instrumento. Alguna vez he sido criticado por esto. Porque algunas personas creen que no respeto la esencia del instrumento y se su cultura. Muy lejos de mi intención esta transgredir una cultura por tocar un instrumento de forma difrente a la original. Pero creo que no hago daño, al contrario lo descontextualizo y le doy nuevas posibilidades de expresión, porque fuera de su cultura ya no ejercen los mismos cometidos que en su contexto original. Utilizo sus escalas, su timbre y toda su carga ancestral que comunica y desvela per se su origen pero a veces cambio su afinación o su encordado original.
Estos instrumentos tienen una enorme y poderosa carga de sabiduría popular muy conectada a lo divino porque intervienen en rituales de sus culturas de origen. Trabajo con su identidad hecha sonido. Es ese sonido que esta cargado de esa cualidad ritual ancestral y espiritual lo que me interesa. Con ellos creo paisajes sonoros mezclando, haciendo interactuar sonidos de instrumentos tan lejanos en origen como una tambura y un duduk, un monocorde y un mohoceño. Con esto pretendo dar a entender que si se puede lograr producir armonía y belleza con estos objetos sonoros, nosotros, los pueblos, aunque lejanos y distantes, podemos llegar a convivir en paz.
Venimos de paso, nada nos pertenece. Llegamos sin nada y nos iremos sin nada. Solo el amor conseguido y repartido nos hará grandes. Ese es el mensaje que intento transmitir de la mano de estos maravillosos objetos sonoros.

¿Crees que los medios de difusión culturales no se preocupan en hacer llegar a la gente música (y arte en general) hecha con consciencia?

Creo que no existe un circuito específico de difusión de la música o de cualquier expresión artística con consciencia. Yo al menos no lo conozco. El mundo de los medios, (TV, periódicos, etc) están llenos de futilidad, de manejos de masas para mantener aturdida y atemorizada a la población. La mejor manera de dirigir al rebaño.
Hay honrosas excepciones que intentan mantener, con muchas dificultades, una integridad y una propuesta interesante. Pero son raras excepciones. Por ejemplo hay festivales que todavía sobreviven con un buen nivel de propuestas como el Gong Festival. En el cual he tenido el honor de ser convocado dos veces. Gente que de verdad cree y apuesta por un proyecto diferente. Totalmente integrado con la espiritualidad.

¿Qué puede aprender alguien que acuda a tus talleres de sonido?

Puedo aportar mis 55 años de trabajo y conocimiento de la música y el fenómeno del sonido, la interpretación de varios instrumentos étnicos, el estudio de mis propios instrumentos creados, la composición, la improvisación, la magnitud y trascendencia del sonido, la consciencia sobre el fenómeno vibratorio, las interacciones entre las frecuencias y nuestros planos de consciencia desde la meditación hasta procesos terapéuticos.
Pero sin duda lo más importante de mi aporte es el trabajo de consciencia y espiritualidad que desarrollo a través de este lenguaje. Es decir aprender a tocar y vivir la música desde la consciencia del alma.

¿Qué proyectos tienes a corto y a largo plazo?

Estoy terminando mi primer libro sobre el sonido que saldrá con seguridad a principios del próximo año. Llevo 11 años con el. Para mi es un legado de mi experiencia como músico, terapeuta e investigador. Una guía que ofreceré a toda persona que quiera conocer en profundidad el fenómeno del sonido. Tengo dos libros más a la cola que espero no me den tanto trabajo como este.
En estos días aparecerá una reestructuración completa de mi página web. www.nellochiuminatto.com
En ella esta una amplia visión sobre mi trabajo. Conciertos, cursos, terapias e instrumentos de propia creación.
Estoy planificando un nuevo CD para el próximo año y espero tener mi agenda llena de hermosas experiencias de sonido para compartir con quien quiera acercarse al sonido ancestral de una forma mágica y diferente.

Enlaces: https://nellochiuminatto.com/